Viendo la sequía en Macondo

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Tomado de Semana.com

CORRUPCIÓNLos habitantes de El Carmen de Bolívar no aguantaron más. Tras 30 años de espera por la llegada de una gota de agua y cinco contratos en los que les tomaron del pelo, comenzó la rebelión de ‘los totumeros’.

Sábado 17 Marzo 2012

El martes 13 de marzo, ‘el movimiento de los totumeros’- así se hacen llamar los que durante cinco días encabezaron marchas de protesta contra la empresa de acueducto-, lograron lo que no pudieron ni el Concejo ni los dirigentes políticos: la renuncia de la agente interventora de la Superintendencia de Servicios Públicos Victoria López Colón, quien no pudo explicar ante el gobernador Juan Carlos Gossaín por qué, tras haber invertido 25.000 millones de pesos en los últimos cuatro años, los habitantes de El Carmen de Bolívar siguen sin una gota de agua.

La caída de la funcionaria comenzó el 7 de marzo, cuando Argemiro Cabezas, un mototaxista, llegó a su casa después de trabajar toda la mañana bajo un sol calcinante y una temperatura de más de 35 grados y su esposa le dijo que no había almuerzo porque no pudo conseguir agua. Reposó un rato y cuando su hijo mayor llegó del colegio le pidió que buscara agua, pero este regresó con las manos vacías. Con rabia, Argemiro salió a la plaza en busca de sus compañeros de oficio para que lo apoyaran a bloquear la carretera Troncal de Occidente en señal de protesta. “No es solo la falta de agua, es la calidad. Nuestros hijos se enferman y se mueren porque toman agua contaminada”.

Se fue solo a la Troncal, comenzó a arengar a los que estaban en la vía y mandó a buscar a sus vecinos de infancia del barrio La Esperanza, al otro lado de la carretera. Pasadas las tres de la tarde había casi un centenar de personas, pararon una tractomula y la obligaron a atravesarse en la vía. Tiraron troncos secos y quemaron llantas viejas. A las dos horas apareció la Policía y comenzó un careo. Los líderes de la protesta le decían a la Policía que no los maltrataran, que ellos eran gente del común. Argemiro le decía a un oficial que “hoy era el día en que él daba su vida, pero que sus hijos no volverán a beber agua contaminada”. A las 9:30 de la noche, cuando estaba por disolverse la protesta, un policía golpeó con un bolillo a un menor y la queja por falta de agua se transformó en una batalla campal con 14 capturados y varios heridos.

Durante tres días siguieron las protestas con cierres parciales de la Troncal de Occidente, que comunica a Bogotá y Medellín con Montería, Sincelejo y Cartagena. Al tercer día la población se molestó aún más, pues la agente interventora de la Super contrató dos carrotanques que llevaron agua contaminada con ACPM y gasolina.

La alteración del orden público dio lugar a una reunión de emergencia presidida por el gobernador Juan Carlos Gossaín. La agente interventora, Victoria López, comenzó diciendo que en los últimos cuatro años se han invertido 24.358 millones de pesos en optimizar las redes de distribución, en ampliar el sistema de acueducto, construir dos pozos profundos y terminar la tubería y los equipos de conducción del agua.

El gobernador le preguntó: “y después de esa inversión, ¿cuántos habitantes tienen agua?”. Ella contestó que ninguno porque hay fugas en la tubería. Pero como las fugas están diagnosticadas desde hace cuatro años, el gobernador le preguntó por qué no las había sellado, pero la interventora guardó silencio. Después mostraron un video donde se veía el agua contaminada traída por los carrotanques contratados por ella. Los miembros de la comunidad exigieron su renuncia y un rato después se concretó.

Han pagado seis veces y nada

Esta crisis del agua en El Carmen se remonta a 2008, y es apenas el más reciente capítulo de una novela literalmente macondiana. En ese entonces el alcalde recién posesionado, Galo Alfonso Torres, denunció que había sido citado al apartamento del exsenador Juan José García Romero, esposo de la senadora Piedad Zuccardi, y allí le ofrecieron 150 millones de pesos para que firmara unos otrosí a los compromisos firmados por su antecesor en 2007. Necesitaban los documentos para fraccionar en seis los contratos porque las firmas contratistas no tenían ni la capacidad financiera ni la experiencia para llevarlos a cabo.

Luego del escándalo por las declaraciones del alcalde Torres, el entonces presidente Álvaro Uribe organizó una reunión en la Casa de Huéspedes, a la que asistió la viceministra de Agua Leyla Rojas, el interventor, el alcalde y los contratistas. Una de las propuestas fue que cedieran los contratos para que los ejecutara el cuerpo de ingenieros del Ejército, pero no aceptaron y no llegaron a ningún acuerdo. Lo que ocurrió después fue que la Procuraduría le abrió un proceso al alcalde Torres y lo suspendió por tres meses, lapso en el cual el encargado, Raúl Jácome, cedió la facultad de contratación al departamento.

La denuncia de Torres, a quien tildaron de loco, es apenas el más reciente episodio de una historia repetida en los últimos 30 años. Antes de este contrato, que fue el de los 25.000 millones, ya se había contratado la construcción del acueducto de El Carmen en cinco ocasiones.

El más bochornoso fue la ‘inauguración del acueducto’ en 2003 por el entonces presidente de Findeter, Bernardo Moreno, que se prestó para inaugurar un plan de expansión de más de 5.000 millones. Pero fue una farsa montada desde una casa vecina donde tenían unos pozos profundos para extraer agua, conectaron una tubería a la plaza, construyeron una fuente, pusieron una cinta, la cortaron, abrieron el chorro, soltaron unos globos y estallaron unos cohetes, para darle la bienvenida al agua de El Carmen.

Otro de los contratos fue con el confeso narcotraficante Micky Ramírez, quien tenía una finca en Zambrano a orillas del río Magdalena donde estaba la bocatoma del acueducto. Convencidos de que se trataba de un benefactor de políticos, le desembolsaron 1.000 millones de pesos a mediados de los noventa para que hiciera el acueducto.

En total se calcula que en todos estos años se han gastado cerca de 40.000 millones de pesos y no ha llegado ni una gota de agua a esta que fue la cuna de Lucho Bermúdez y de los mejores gaiteros del país. A lo largo del municipio hay enterrados centenares de kilómetros de tuberías secas y tapadas que tendrán que desenterrar. Y en los últimos días, Iván Mustafá, viceministro de Agua, anunció que el gobierno nacional ya aprobó una partida de otros 25.000 millones para terminar el acueducto de El Carmen.

Larga sequía

Los habitantes del El Carmen han construido sistemas propios de abastecimiento de agua. Tienen pozos artesianos en los patios de las casas, de los que sacan agua salobre para el aseo personal y sanitario. También tienen canaletas de aluminio o asbesto en los aleros de los tejados para recoger agua lluvia, que conducen a depósitos subterráneos, y esa es la que utilizan para cocinar y beber. La crisis actual estalló porque el último aguacero fue el día de las velitas, entre el 7 y 8 de diciembre. Y desde entonces no tienen cómo autoabastecerse.

El plan B, que es a través de carrotanques que les surten agua de los pozos de Ovejas y El Piñal, también está en crisis. Los dueños de los carrotanques y la empresa Acuecar han hecho fiesta con el agua y la necesidad de sus 100.000 habitantes. Es así como el líquido que Ovejas vende en 20.000 pesos por carrotanque, en El Carmen se paga a 140.000 y más. En la calle una pimpina de 20 litros se puede cotizar entre 400 y 1.000 pesos. La empresa, que fue intervenida con fines de liquidación en 2008, suministra agua a tanques comunitarios pero a veces llega cada mes.

El Carmen de Bolívar es el más importante de los municipios de Los Montes de María, una región que sufrió durante más de dos décadas la violencia y la extorsión de la guerrilla y las masacres de los paramilitares. Es la cabecera municipal del sufrido corregimiento de El Salado, que fue escenario de una de las peores matanzas de los años noventa. Este histórico municipio ha sido cuna de dirigentes políticos como la familia García Romero -de hecho la principal votación de la senadora Zuccardi está en Montes de María- y el senador Lidio García.

En la madrugada del 14 de marzo, después de la renuncia de la agente interventora, cayó un aguacero ‘limpiatecho’, que sirvió para recoger un poco de agua, pero no para ponerle fin a la indignación. Mucha gente quiere que no llueva para que la crisis siga, porque si lo hace, como ocurrió el año pasado, la gente se olvidará que después de invertir casi 40.000 millones de pesos en los últimos treinta años, El Carmen de Bolívar sigue sin agua. Hay gente que gasta más en el líquido que en comida. Por eso, como dijo César Martínez García, miembro de ‘los totumeros’, “llueva, truene o relampaguee, nos mantendremos en vigilia para que este año, con los 25.000 millones de pesos anunciados por el viceministro de Agua, el acueducto sea una realidad”.

http://www.semana.com/nacion/viendo-sequia-macondo/173952-3.aspx

 

 

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